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jueves, 14 de agosto de 2014

Memorias Andantes.

Llegar y lanzarse al vacío de lo incierto. Esto representa el montaje Memorias Andantes para las improvisadoras de Akelarre Impro. Se trata de su primer montaje, una puesta que se ha ido gestando desde el 2012, año de fundación de la agrupación, y que después de muchísimas horas de planteamiento, propuestas y entrenamientos ha visto la luz en el Teatro Impromptu Giratablas (San José, Costa Rica) el pasado viernes 8 de agosto.

En Memorias Andantes tres mujeres tienen un encuentro fortuito en una estación de tren. Entre prisas, vaivén y ruido, el re-conocimiento mutuo entre ellas será inevitable y se dará a través de memorias comunes, desconocidas, propias o ajenas, todo cuento sea necesario para responder a la pregunta que anda rebotando en el escenario y que nunca se formula con palabras: ¿son improvisables las memorias? "El espectáculo cuenta con una estética de añoranza, y en una instalación de zapatos se plantea la idea del caminar por las memorias de las cuales el público será parte", nos cuentas las actrices.

Se hace camino al andar, canta el poema. Y al andar se hacen las memorias.
Foto: Daniela Alpízar.

La obra está bien construida en términos de unidad y coherencia, desarrolla tres estructuras de improvisación bastante adecuadas para sus propósitos. A pesar de ser el primer acercamiento escénico de este tipo para las actrices (dos de ellas casi primerizas) el resultado es bastante aceptable: buen juego escénico y caraterizaciones que no caen en el error del cliché. La música en vivo es un plus de la puesta, un músico también improvisa a lo largo de la obra y sonoriza las diferentes memorias dotándolas de atmósferas peculiares. Para ello el músico se vale de instrumentos como guitarra, lira (glockenspiel) y ukelele.

Improvisar no es sencillo y lo cierto es que se ven meses de entrenamiento bien aprovechado en el elenco, que logra construir historias oportunas, que no siempre están hechas para reír eso sí.

Y por cierto, memorias en vez de recuerdos no es algo gratuito. No sólo por lo metafórico que implica el hecho de que una memoria sea mucho más elaborada y compleja, sino porque además, es femenina: "Akelarre Impro surge ante la necesidad de crear historias desde las perspectivas de las mujeres, de nosotras y de las otras. Iniciamos la búsqueda con una intención política... nos encontramos con el placer de que esas historias cotidianas atravesaran nuestros cuerpos, mentes y corazones." Es este el gran logro de la puesta, nos logra pintar con brocha gruesa diferentes mundos femeninos ingratos, perturbadores, pícaros, esperanzadores... todos reales, porque las improvisadoras saben de lo que hablan. Mujeres hablando de mujeres. Algunos pensarán que esto ya se ha visto, pero sus memorias nos recuerdan que estos espacios siguen siendo necesarios.

"No sabemos si existe ni cómo hacer improvisación feminista, pero queremos ayudarla a construirla". Esto es claridad artística.

"¿Cuántas ausencias entran en una maleta? ¿Es la soledad una ruta de viaje? ¿De qué color es el olvido?"

Meses, muchos meses atrás, una noche de luna ocurrió un aquelarre en su propia versión. Esa noche no se convocó a ningún macho cabrío (faltaba más), sólo amigos y amigas que en vez de tinieblas convocaran luz a un proceso artístico que iniciaba. Mucha agua ha pasado debajo del puente y con este primer trabajo Akelarre se presenta como una agrupación que con el tiempo podría consolidarse como un referente en la improvisación teatral centroamericana.


Ficha técnica
Improvisadoras: Brenda Barrantes Requeno, Johana Barrientos Fallas, Natalia Salazar Campos.
Músico en Vivo: Jano Salas Alarcón.
Diseñadora Gráfica: Daniela Alpízar Ramírez
Diseñadora de Vestuario: Michelle Canales Barquero
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Afiche de la primera temporada de Memorias Andantes. 

viernes, 27 de julio de 2012

Vidas.

Ha mucho tiempo ya que dos andantes arribaron a tierras ístmicas con una técnica escénica totalmente desconocida: la improvisación teatral. Recuerdo a Javier y a Bárbara llegar a una sala de teatro que no voy a mencionar acá (y que en todo caso ya no existe), presentarse y ofrecer su espectáculo. Les dieron pelota, como se dice popularmente, lo recuerdo, y una noche cercana a su llegada presentaron su máquina de hacer historias con una recepción fabulosa del (poco) público que había llegado (a que ya se puede imaginar porque ya no existe la no mentada sala).

Recuerdo haberles visto como dos simples viajeros, dos aves de paso que tenían un dominio fabuloso del escenario; supuse su presentación en otros lugares, y después que todo quedase en un bonito y divertido recuerdo. Por suerte me equivoqué: dos o tres años después ya habían hecho lo suficiente para dejar antes de su partida la semilla creciendo en, cuanto menos, los que iban a ser tres buenos amigos.


Impromptu es el resultado de ese proceso de crecimiento artístico. Hoy por hoy, sus integrantes Javier Monge, Rolando Salas y Andrey Ramírez han convertido al grupo en ser el que lleva la batuta en lo que respecta a improvisación teatral en Centroamérica: organiza eventos, encuentros internacionales, match de improvisación y desarrolla sus propios espectáculos. Entre éstos precisamente se cuenta Vidas, trabajo que se está por finalizar su segunda temporada en el Teatro Giratablas.

Bien, imagine esto: usted muere, anda deambulando entre tonadas inéditas por ese lugar extraño donde fue a parar (cielo, infierno, limbo, ¿cómo saberlo?), y algo sucede realmente agradable; le ocurre que encuentra a sus dos mejores amigos con los que podrá compartir sus historias de vida por toda la eternidad. Simpático, ¿verdad?. Pues así inicia el espectáculo Vidas, con la muerte, ya de entrada un lindo juego.

Andrey Ramírez
Tres amigos, la eternidad por delante (que para nuestros efectos durará poco más de una hora) y la convicción de esperar que estos amigos nos sorprendan.

Una de la máxima de Impromptu (realmente lo deduzco) es la innovación, y en Vidas nos ofrecen formatos de impro nunca antes presentados en Costa Rica. Aquí podremos apreciar historias que utilizan recursos tanto de la comedia como el drama, el terror o el absurdo; historias de unos quince minutos de duración cada una, lo cual es mucho para el tipo de impro al que estábamos acostumbrados.

Los actores van construyendo las historias a partir de las ideas que el público les ha dado previamente, antes de iniciar la función, a través de múltiples papelitos que los actores tienen a mano. Con ideas como un lugar, un oficio o un pecado, las historias pueden llevarnos a sitios totalmente insospechados. 

El trabajo de los actores en el escenario es agradable y entretenido, demuestran dominio sobre la técnica y deseos de llevar las historias al límite. Una virtud del espectáculo es la iluminación: son los mismos actores quienes controlan los cambios de luz. 

Son bastantes las zonas de luz que se manejan, y ciertamente es imposible deducir si los cambios de zonas ocurren al azar o con alevosía, de lo único que estamos seguros es que los actores manipulan el ritmo de los cambios.

Este elemento levanta el ritmo general del espectáculo y estéticamente resulta sumamente atractivo. Funciona además como un "Plan B", pues si nos topásemos con que la historia no anda del todo bien la luz puede ser un recurso salvador.

El público puede ver y volver a ver el espectáculo cuantas noches quiera, siempre se topará algo diferente, lo que lo hace un espectáculo con capacidad para innovar sobre sí mismo. Recomendada.
Rolando Salas