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martes, 24 de enero de 2017

En algún punto del ruido blanco

Al llegar la noche en la habitación de mi madre, acostado en la oscuridad rota de líneas anaranjadas que se filtraban por los bordes de la cortina, llegaban los sonidos de la ciudad, rumor de motores y esporádicos tacones martillando el asfalto. 

De niño prestaba más atención a los sonidos. Los años te matan esa atención primaria. También los audífonos a todo volumen. 

Estoy parado en el balcón de mi apartamento que da a la noche despejada de un verano que empieza. 

Este instante es una extraña proyección de lo que ese niño se pensaba una vez grande. O de lo que este grande quiere pensar que proyectaba ese niño. 

Recuerdo, con algo que no es nostalgia ni exactamente lamentación, la manera en que mi mente infantil se iba de paseo con aquellos sonidos que forman parte de una relación que ahora me es imposible romper con el espacio de concreto. Con cualquier espacio de cemento, altura y caos. 

Pero el sonido principal no lo recuerdo. ¿Un silbido, un pitido, una alarma? No logro recordarlo, pero sé que existió. Y su importancia enorme. 

Nada en este presente de noche de silencio habitado, de ruido vacío, se le parece ni me lo recuerda. 

E indefectiblemente asumo que el momento de recordarlo será esa aún lejana probable noche de segunda niñez, en que se acerque el momento de escuchar todo por última vez.

miércoles, 15 de julio de 2015

Nombre.

Hablar de su nombre significa,
descoserme los labios,
empalar mi ego,
desnudar mi fracaso,
dividir entre cero mi futuro;
llamarla en otro rostro
y que su recuerdo,
no pueda evocar
cicatrices antiguas,
ni contusiones recientes.

Cuánto peso
soportaba mi pecho bajo esa sola palabra.



Tomado, y levemente modificado a gusto, de Un Nombre del amigo Manuel Luna. Gracias por el permiso sin perdón.

jueves, 14 de agosto de 2014

Memorias Andantes.

Llegar y lanzarse al vacío de lo incierto. Esto representa el montaje Memorias Andantes para las improvisadoras de Akelarre Impro. Se trata de su primer montaje, una puesta que se ha ido gestando desde el 2012, año de fundación de la agrupación, y que después de muchísimas horas de planteamiento, propuestas y entrenamientos ha visto la luz en el Teatro Impromptu Giratablas (San José, Costa Rica) el pasado viernes 8 de agosto.

En Memorias Andantes tres mujeres tienen un encuentro fortuito en una estación de tren. Entre prisas, vaivén y ruido, el re-conocimiento mutuo entre ellas será inevitable y se dará a través de memorias comunes, desconocidas, propias o ajenas, todo cuento sea necesario para responder a la pregunta que anda rebotando en el escenario y que nunca se formula con palabras: ¿son improvisables las memorias? "El espectáculo cuenta con una estética de añoranza, y en una instalación de zapatos se plantea la idea del caminar por las memorias de las cuales el público será parte", nos cuentas las actrices.

Se hace camino al andar, canta el poema. Y al andar se hacen las memorias.
Foto: Daniela Alpízar.

La obra está bien construida en términos de unidad y coherencia, desarrolla tres estructuras de improvisación bastante adecuadas para sus propósitos. A pesar de ser el primer acercamiento escénico de este tipo para las actrices (dos de ellas casi primerizas) el resultado es bastante aceptable: buen juego escénico y caraterizaciones que no caen en el error del cliché. La música en vivo es un plus de la puesta, un músico también improvisa a lo largo de la obra y sonoriza las diferentes memorias dotándolas de atmósferas peculiares. Para ello el músico se vale de instrumentos como guitarra, lira (glockenspiel) y ukelele.

Improvisar no es sencillo y lo cierto es que se ven meses de entrenamiento bien aprovechado en el elenco, que logra construir historias oportunas, que no siempre están hechas para reír eso sí.

Y por cierto, memorias en vez de recuerdos no es algo gratuito. No sólo por lo metafórico que implica el hecho de que una memoria sea mucho más elaborada y compleja, sino porque además, es femenina: "Akelarre Impro surge ante la necesidad de crear historias desde las perspectivas de las mujeres, de nosotras y de las otras. Iniciamos la búsqueda con una intención política... nos encontramos con el placer de que esas historias cotidianas atravesaran nuestros cuerpos, mentes y corazones." Es este el gran logro de la puesta, nos logra pintar con brocha gruesa diferentes mundos femeninos ingratos, perturbadores, pícaros, esperanzadores... todos reales, porque las improvisadoras saben de lo que hablan. Mujeres hablando de mujeres. Algunos pensarán que esto ya se ha visto, pero sus memorias nos recuerdan que estos espacios siguen siendo necesarios.

"No sabemos si existe ni cómo hacer improvisación feminista, pero queremos ayudarla a construirla". Esto es claridad artística.

"¿Cuántas ausencias entran en una maleta? ¿Es la soledad una ruta de viaje? ¿De qué color es el olvido?"

Meses, muchos meses atrás, una noche de luna ocurrió un aquelarre en su propia versión. Esa noche no se convocó a ningún macho cabrío (faltaba más), sólo amigos y amigas que en vez de tinieblas convocaran luz a un proceso artístico que iniciaba. Mucha agua ha pasado debajo del puente y con este primer trabajo Akelarre se presenta como una agrupación que con el tiempo podría consolidarse como un referente en la improvisación teatral centroamericana.


Ficha técnica
Improvisadoras: Brenda Barrantes Requeno, Johana Barrientos Fallas, Natalia Salazar Campos.
Músico en Vivo: Jano Salas Alarcón.
Diseñadora Gráfica: Daniela Alpízar Ramírez
Diseñadora de Vestuario: Michelle Canales Barquero
---o---
Afiche de la primera temporada de Memorias Andantes. 

jueves, 5 de diciembre de 2013

Sobre mi casa una nube roja.

Proyecto en Rojo es un colectivo emergente constituido por jóvenes mujeres que surge "con el objetivo de generar un espacio independiente de creación, investigación, formación y producción escénica", nos cuentan sus integrantes. El grupo se ha estrenado con el montaje Sobre mi casa una nube roja, una obra creada en su totalidad por el equipo con resultado sobresaliente.

La puesta ofrece un unipersonal que plantea una reflexión sobre la soledad en el contexto contemporáneo. Del mismo modo que el colectivo que le ha dado nacimiento, la obra está atravesada por la feminidad, sin llegar a caer en un discurso sexista/feminista o excluyente de lo masculino pues, al final, la soledad la padecemos todos los seres mortales. A propósito, se me vienen latentes las palabras de Erich Fromm en su Arte de Amar: "La vivencia de la separatidad provoca angustia; es, por cierto, la fuente de toda angustia. Estar separado significa estar aislado, sin posibilidad alguna para utilizar mis poderes humanos. De ahí que estar separado signifique estar desvalido, ser incapaz de aferrar el mundo -las cosas y las personas- activamente". (Texto completo aquí)

Laura Cordero es Hortensia. Foto: Proyecto en Rojo.


Hortensia es el personaje de la historia. "Esta mujer habita su casa, ese lugar íntimo y cotidiano en el cual se deposita mientras intenta hallarse a sí misma. De ahí huye y regresa, se encuentra y se pierde, renace y muere; contradicciones humanas", relatan con pasión las compañeras de Proyecto en Rojo.

Sobre mi casa una nube roja supera las expectativas que puedan formularse de la puesta. Es manifiesto el esmero y la minuciosidad con la que se ha construido la propuesta por parte del equipo de trabajo. Dramaturgia, dirección  e interpretación han sido sumamente cuidadas y el resultado es más que satisfactorio. Cabe decir que probablemente se ha debido a la metodología de trabajo que Proyecto en Rojo eligió para este proyecto, que implicó un proceso inductivo: desde la exploración corporal a la dramaturgia y la definición escénica.

"Me gustaría poder huir de verdad, salir corriendo, pero me da miedo irme, también me da miedo quedarme, me da miedo saber a qué le estoy huyendo."

La actuación de Laura Cordero es atinada, precisa e intensa. La corporalidad es fundamental para la puesta y consigue la intérprete conducir con ritmo la historia; Laura consigue metáforas visuales hermosas. En este sentido, el uso y aporte del espacio ha sido formidable. La puesta puede enmarcarse dentro de la propuesta performática del teatro íntimo que, como señalaba Cristina Moreno en un artículo periodístico, promueve funciones extremadamente sensoriales. 

Los y las espectadoras (de número muy reducido, lo que además garantiza funciones llenas) ocupan parte de una de las salas de la casa donde se desarrolla la obra, de manera tal que el público disfruta del juego de profundidades que la distribución de las otras habitaciones del espacio permite, es éste uso espacial un acierto de la obra, pues el acercamiento/alejamiento del personaje permite un concreto encuadre y composición de la acción que una sala tradicional no permitiría.

Afiche oficial de la segunda temporada.



Las piezas musicales son utilizadas con habilidad, lo mismo que el recurso audiovisual y lumínico, aunque este último aspecto es quizá el único donde la puesta queda debiendo, pues considerando el mismo juego espacial del que se ha hablado quizá los colores y sombras se hubiesen podido trabajar más armoniosamente, no obstante es compresible la limitación técnica que a su vez el espacio ofrece. De igual manera, los escasos recursos de utilería y escenografía son también agradables. Una mesa, una silla y una computadora, la triada de la modernidad donde los solitarios gastan (sobreviven) sus horas.

El vestuario es adecuado, aunque más atractivo aún resultan las constantes mudadas de ropa del personaje, metáfora brillante del cambio, alevoso o involuntario, que todos vivimos en el transcurrir de la cotidianidad.

La pieza logra tocar las aristas más exhaustivas de la soledad. De una u otra manera habrá algún elemento con el que nos identifiquemos (o suframos en silencio). ¿Cómo luchamos con nuestra soledad? ¿es posible sobrevivir sin ser lo que los demás quieren que seamos? ¿nos conducen los miedos, o nosotros los conducimos a ellos? ¿y el amor?. La puesta no ofrece soluciones, cierto es, pero nos hace pensar que es más importante.

Foto: Proyecto en Rojo.
Sobre mi casa una nube roja (nombre a penas para este blog, ¿verdad?) está cercana a finalizar su segunda temporada. Se presenta en El Sótano, un espacio/bar en Barrio Amón, Calle 3, Avenida 11. Es una propuesta que debe ser vista aún más, así que esperemos con ansias la tercera, cuarta y quinta temporada para el próximo año. Las funciones son de jueves a sábado a las 7:30 y se pueden hacer reservaciones a los teléfonos 8861-2281 / 8982-4816 / 8913-8521.

Ficha técnica
Dramaturgia: Alejandra Marín
Dirección: Aysha Morales
Actuación: Laura Cordero
Vestuario: Micaela Piedra
Diseño gráfico/escenográfico: Mariela Richmond

miércoles, 9 de octubre de 2013

Ternura Suite.

La violencia, como la ternura, es universal. Es ésta la premisa del montaje en Costa Rica de Ternura Suite del dramaturgo mexicano Edgar Chías, obra de la cual ha llegado a referirse, junto a Oscuro (otro texto suyo) como aberrantes: "si tuviera la oportunidad no las volvería a escribir", ha dicho. Muy parecido, por cierto, a lo que dijera Anthony Burgess de su A Clockwork Orange después, eso sí, de que el maestro Kubrick la llevara al cine. Pero quizá, y esto es especulación mía, a Chías no habría que tomarle en un sentido tan literal cuando afirma lo anterior pues sabe que su texto es necesario.

La situación es esta: una mujer recibe una visita inesperada. El visitante intenta, justificado por la idea de un deseo tan grande como arbitrario, servirse sexualmente de ella. No se conocen. La mujer padece la violencia, pero consigue cambiar la situación. Su venganza es obligada. Nadie puede ayudarla, la justicia no existe para ella y posiblemente para nadie. Entonces, debe inventarla sobre el cuerpo del otro.

El dramaturgo, de manera audaz, ha ingeniado un ensayo sobre la violencia. ¿Es lícita en determinadas circunstancias? ¿cuál es el contexto social que la impulsa? ¿comprender su génesis nos obliga a tolerarla o nos da paso libre para ejercerla siempre y cuando sea en busca de justicia? Es un laberinto interminable el camino por donde transita el discurso de la puesta y nos obliga a los espectadores y espectadoras a estar en distintos lugares psicológicos al mismo tiempo y, como un reto insolente y grotesco, a tomar posición frente a lo que presenciamos (si es que tenemos el coraje o la lucidez).

Afiche oficial de la primera temporada de Ternura Suite en Costa Rica. 
"Es una historia triste, de corazones rotos y cuerpos despedazados", dicen en ArKetipo, agrupación responsable de la puesta en coproducción con el Teatro Universitario de la Universidad de Costa Rica. Se trata de una codirección de Moy Arburola y Pablo Morales. La puesta es el resultado de un amplio proceso de exploración por parte del equipo creativo y presenta varias cosas atractivas que acompañan positivamente a la acción dramática. Escénicamente, el público entrará a un espacio tipo teatro arena de manera tal que rodeará la acción y podrá presenciar el movimiento de los actores a muy poca distancia con lo cual se refuerza la penetración y complicidad del público con lo que está ocurriendo delante suyo. Se han incluido recursos pictóricos del pintor Paulo Navarro que otorgan a la puesta un ambiente oscuro e irreal, contrapunto perfecto con el realismo del texto. También están presentes recursos audiovisuales que juegan con la idea de voyeurismo usada para representar, con crudeza pero sin caer en lo grotesco, la escena de la violación de la mujer. Las actuaciones son sólidas y, como es natural en un texto de esta naturaleza, el ritmo y equilibrio de la puesta recaen de lleno sobre los hombros de ambos interpretes. La dualidad, tema transversal del montaje, es rematada con un hábil juego de luces que busca y recalca los contrastes y claroscuros. Puede consultarse el programa de mano completo aquí.

Jahel Palmero y Momo Martín. Fotografía: Leonardo Sandoval.
Desde una lectura personal Ternura Suite es un texto oscuro. Muy oscuro. Debe ser por la época. El inicio es una presentación de las partes (lo cual, si se observa la introducción completa, se entenderá que es más satíricamente dulce de lo que constituye solamente decirlo), éstas partes no parecieran ser, necesariamente, antagónicas respecto una de la otra, lo cual me produce un sentimiento de perturbación. Pareciera ser hasta este punto, no más comenzando, que lo que se está por presenciar es una bofetada alevosa y grosera de alguien que se ha tomado el tiempo de condensar una parte de la realidad que engloba este presente que me tocó vivir. Salir no es seguro, me dice Anfitriona, y es vedad aunque también tengo la idea punzante de que haber entrado a esta historia tampoco lo es. ¿Podría ser yo mismo el punto pendiente de una lista a punto de comenzar?

“Elijo servirme a mí y a nadie más. Elijo ser yo mismo la medida de orden y autoridad. Yo soy el poder. Yo. Elijo mandarme yo y no obedecer a otro. Yo. Elijo ser el patrón de mis impulsos. Yo. Yo elijo. Yo.” Visitante. 

El juego que hay con los nombres es estupendo: él es todos los hombres, ella es todas las mujeres. Roles de víctima y victimario se van intercambiando como cambiarse un guante de látex, y el juego psicológico pareciera involucrarnos aunque no lo queramos. Ternura Suite es para mí un texto que habla de muchas cosas, pero entre ellas la violencia hacia las mujeres, específicamente la violación, es la que más me interesa. Porque la detesto. La odio incluso más que el homicidio. Y es así que pienso que el peso del personaje de ella radica en su capacidad de venganza. Por eso nos gustan tanto los personajes de la televisión o el cine o el teatro, porque pueden hacer lo que nosotros no: vengarse con alevosía. Por supuesto, miento si digo que el texto se queda aquí, como he dicho se pregunta muchas cosas, pero yo me dejo mi opinión hasta acá. 

Ternura Suite termina temporada el 13 de octubre de 2013, sus funciones son jueves a sábado a las 8:00pm y domingos a las 6:00pm. Puede verificarse la dirección del Teatro de Bellas Artes acá. Si es partidario del teatro que lo saque de su lugar de comodidad vaya a ver este espectáculo.

jueves, 7 de febrero de 2013

Sofía y el amor.


Sofía colecciona botones, si es que colecciona es la palabra adecuada. Dice que cada botón es como una experiencia, como un hecho, como un recuerdo que nace acompañado de un frío estomacal y te colma el pecho y la garganta, te humedece los ojos pero que te hace sonreír sin necesidad de mover los labios. Y hay que ver cuando esto te ocurre, acostado en la cama a media noche… es como si todas las cosas se detuvieran o, más bien, dejaran de ser importantes pues solamente importa aquello que te envuelve como un espasmo del alma, si es alma la palabra correcta. Y pues bien, a falta de motivaciones y circunstancias para sentir nacer tales arrebatos Sofía se clava en sus botones cada uno de ellos, dice, como un momento de la vida, particular, único, de color y tamaño concretos. Para Sofía que existan miles de botones en miles de botoneras le tiene sin cuidado pues los suyos encierran los significados que sólo ella conoce, y dicho esto se acomoda un mechón que le cae dulcemente por la cara con esas manos que a veces me quitan el sueño. Cualquiera le amaría cada vez que sale en defensa de sus botones.

Con todo y todos hemos intentando que salga de casa más a menudo y deje olvidada por un rato su afición a los botones en ese cofrecito forrado que guarda en el armario. Y ciertamente no son tantos como un coleccionista profesional podría pensar, se reducen a lo sumo a unas cuantas docenas, pero ya está dicho lo que Sofía siente, o se deja sentir. Es frecuente que cuando le proponemos a Sofía salir de casa ella lo resiste tiernamente, habla de sus botones, de las vueltas que da la vida, de lo que añora. Luego se escurre, como disculpándose, hacia su habitación donde todos sabemos repasa su breve colección y para cuando termina de revisarles cada agujero, cada calado y cada rayita ya todos nos hemos ido porque es tarde y en realidad nunca esperamos que Sofía nos haga caso y salga con nosotros.

Al final, su madre le tranquiliza, si es que tranquiliza es la acción adecuada, dejándole un botón por sorpresa en su mesita de noche y, en otras ocasiones menos afortunadas para Sofía, diciéndole que la tienda de botones ya está cerrada. Sofía se duerme, a veces apretando el botón nuevo con su mano o protegiendo cerca de sus mejillas el cofrecito y sueña que afuera llueve y que ella está desnuda. 

sábado, 12 de enero de 2013

O mío como siempre.

Tengo un amigo, cuyos adjetivos son "buen" y "poeta". Le conozco y le reconozco desde hace tiempo. No en pocas ocasiones me identifico en su letra, me reflejo y, a veces, me diluyo. Si, diluir es el término que busco. He pasado lugares y momentos inverosímiles con él, pero en su poesía vive más la realidad de lo que podría sospecharse.

Porque este amigo ha encontrado una nueva voz, le celebro en esta ocasión. Le odio por postergar tanto la publicación de su obra, pero me consuela compartirla acá.

Provecho.

---o---

¿Serás aire, brisa
o un anhelo?;
tuyo acaso;
o mío como siempre,
hoy la oscuridad
puede y es distancia,
un mar interno
poblado de ojos,
ausencia
que reconcilia lo roto
con aquello que no dejamos salir;

Resumiendo:
lo posible
es una sospecha
la sombra que crece
hasta que la espera es imposible
manos que miden
mientras invoco
en silencio
muy a mi pesar
al dios pequeño
que salta de mi pecho.

¿Qué será de nosotros?
no somos más
que un pronombre insospechado
inaudible a cualquier lenguaje;
sueño a solas
seamos
una sombra común
con un árbol de por medio
dos manos incógnitas
con los dedos aferrados
inesperados
a ras de tierra.

Manuel Luna

domingo, 2 de diciembre de 2012

El otro lado de la nube negra.

Estoy acá, al otro lado. Hace rato que he llegado, pero me ha tomado un trago más escribirlo. Anoche me apareciste de la nada en mi sueño, con un mapa en la mano. Yo te hablé del atardecer en Praga que veríamos o no veríamos; y luego, en mitad de una calle bohemia bañada por un cielo naranja y distante, descubrí por única compañía un viento que me azotaba la gabardina. Y fue así, por este suceso inesperado, que me conduje a una mesa repetida adrede y comencé a escribir esta postergada escritura.

Varias vueltas de mundo me tomó llegar hasta acá, al otro lado, para descubrir que finalmente nada había, nadie esperaba. Aquí, donde no existe ni se habla de ningún mar mis manos ya no queman cuando son tocadas. Este vacío resultó no ser tan tormentoso, sencillamente es. Un vacío sin humo blanco. 

Para llegar acá crucé apagones, lunas reventaron sobre y debajo de mí. Caminé sobre cristales rotos. Aprendí a doblar esquinas como antes de que mi pelo se alargara. Entendí que tus espadas rojas me enseñaron su filo por última vez, y que lo simple y lo complicado son caras de una misma moneda. 

Escribo estas letras, que no guardan ningún rastrojo de esperanza, como un saldo pendiente conmigo mismo. Y aunque en ocasiones anhelo tu humedad en secreto, y aunque muy a veces te resiento en silencio, ya no me pregunto si más adelante volveré a encontrarte en mitad de esta senda sin mar que hago cada día. 

martes, 22 de mayo de 2012

I love Clint Eastwood.

"Quizá el dinero no da la felicidad, 
pero la cirugía estética sí"

Los textos de Miguel Morillo son siempre delirantes. Sus personajes, siempre en el vilo de un estallido, nos recuerdan que el reloj despertador de la vida nos espera doblando a la vuelta de la esquina, nos recuerdan que también estamos a punto de estallar. Son, los personajes de Miguel, irreales y ficticios sobre el papel, pero sobre el escenario son más reales y sinceros que nosotros mismos; como suele suceder en estos casos, el espectador sentirá más identificación con unos que con otros, será casi como una confesión secreta. 

Fernando Bolaños. Foto: Sole Rodríguez
Morillo, que con no poca ironía se define como un dramaturgo underground contemporáneo, posee una muy plausible cualidad de saber qué decir y cuándo y cómo decirlo. Sus obras son delirantes, como ya he dicho, excitantes, morbosas, algo obscenas (calificativo que estoy seguro le provocaría una sonrisa satisfecha) cómicas, concisas y contundentemente lapidarias. De reírse a más no poder del desgraciado disfrazado de Batman (con un traje que no es de su talla) hasta solidarizarse de su condición, porque es nuestra condición, hay pocos segundos de diferencia. 

"Calculo mi sueldo en cafés
y me desespero"

Pedro Sánchez. Foto: Sole Rodríguez.

I love Clint Eastwood es un extraordinario texto cuya puesta en escena ha sido realizada en Costa Rica por ArKetipo Arte & Comunicación. Ya en 2008 ArKetipo hizo debutar la dramaturgia de Morillo con la obra Hamlet García, obra que nos presentaba a cuatro personajes que iconizaban personalidades urbanas postmodernas. Como eje temático transversal a la obra de Miguel, los personajes manifestaban sus ideales de (supuesta) felicidad; al final, cuatro historias se entretejían en un clímax onírico y desastroso (para los personajes, quiero decir). 

El tratamiento estético que se le diera a aquella puesta dirigida por Andrés Montero, mezclando el audiovisual con el arte escénico, es retomada por ArKetipo para I love Clint Eastwood con mucho mayor atrevimiento de suerte tal que ésta combinación artística se convierte en el sello distintivo del grupo. 

"Y voy a invitar a Clint Eastwood
a mi cine privado, 
a ver películas de Clint Eastwood"

La historia gira en torno de dos personajes: uno que fantasea con ganarse el premio mayor de la lotería y en el que vemos reflejados los excesos consumistas de la sociedad actual, un delirio de grandeza, de darse importancia, de buscar la satisfacción personal no en el interior ni en los demás, sino más bien en las apariencias sociales; el segundo personaje nos cuenta su rutina diaria, sus dudas e inquietudes, nos hace formar parte de su solitaria vida hasta que un encuentro le hará cambiar la manera de ver las cosas.

Ambos personajes podrían ser uno sólo, o desconocidos, o bien ser álter ego del otro. Yo prefiero que cada quién le encuentre el sentido que mejor le conviene. Las historias de sus vivencias hacen que el público vea reflejadas muchas de sus situaciones y ensueños diarios. La obra avanza con excelente ritmo hasta un punto sin retorno en el que ambos personajes creerán descubrir el verdadero sentido de la vida.

Foto: Sole Rodríguez.
Los actores ofrecen un trabajo muy convincente y es palpable la buena química con la que funcionan sobre las tablas. A lo largo de la obra, el recurso audiovisual está presente a través de diversas pantallas y en ellas se nos presentan personajes con los cuales los actores en escena interactúan. Visualmente es una puesta muy atractiva e innovadora que refuerza la hilaridad de la historia que se va desarrollando. La música ha sido cuidadosamente seleccionada y termina de otorgar unidad a la puesta en su totalidad. Huba&Silica y Florian Droids son los grupos que protagonizan el banda sonora.

Clint Eastwood es un personaje más dentro de la historia. Se hacen constantes referencias tanto a él como a su obra y la obra en la que ha participado como actor, especialmente Harry El Sucio. Clint deviene en un ícono, un símbolo para una sociedad que cambia demasiado deprisa.

Esta es obra que hay que ver, es un espectáculo que satisface los sentidos y que, además de hacernos reír (y hasta llorar acaso) nos hace pensar, cosa que se agradece en los tiempos que corre.

Para detalles más a profundidad del espectáculo acá un link con una entrevista realizada al director de la puesta, Pablo Morales, en la emisora local 104.7.



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A modo de epílogo... 

Hoy en día Miguel habita en una España que nos duele a todas y todos que no creemos en fronteras ni en banderas; una España que es el reflejo de Europa, es reflejo del mundo, este mundo en donde trabajamos para pagar las facturas de unos pocos. Miguel está allí y mientras, probablemente, se caga de frío en el próximo invierno, su obra comienza a internacionalizarse, cosa que me alegra mucho por él y por todos nosotros.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Café para tres.

Ella, en realidad, no estaba esperándolo. Al menos esa fue la impresión que me causó. Pero él llegó.

Ella... Se volteó y los ojos parecieron brillarle. Se levantó y lo abrazó, su frente a la altura de su nariz. Se quedaron en un abrazo infinito. Los brazos de ella se apoyaron en los hombros de él, subían, apretaban el cuello; una mano sentía su hombro, la otra se zambullía en su cabello: tensa, esa tensión que producen los momentos felices.

Él... Jorobado para sentirla, para olerla... La barbilla reposando en su hombro, los brazos cruzados por sus costados, una mano donde termina la espalda, la otra más arriba. Tensión... Y su mano derecha, subiendo y bajando, despacio, por la curva de su espalda, como acariciando todo lo que se puede acariciar en el mundo, como acariciando lo que importa acariciar en el mundo.

Los ojos de ambos cerrados.

Él presionando su mejilla en la oreja de ella, al tiempo que ella escondía su boca, dando un beso sin mover sus labios en su cuello; de esos que se dan sin darlo, sin necesidad de hacerlo obvio, pero que se sienten y son largos.

Ella escondiendo sus ojos en su cuello, viéndolo por dentro, sintiéndolo todo él, sintiéndose toda ella.

Leve separación momentánea. Es necesario verse...

Ella con la cabeza inclinada hacia arriba, sus manos recostadas en su pecho. Sus ojos en movimiento continuo mirándolo todo él: sus ojos, su nariz, su boca, su nariz, sus ojos, su boca, su boca, su boca.

Él, acariciando su mejilla sin soltarle la espalda; su mirada bamboleante sobre sus ojos: derecha, izquierda, derecha, izquierda.

Ambos perfectos. Ambos hermosos. Ambos sonríen, pero como el beso, sin sonreír... no hay necesidad. Cerca... cerca... unir los labios. Sus lenguas rozándose suavemente, como el mar besa la arena, como la arena fricciona el mar. Y como la ola, atrás, es necesario mirarse de nuevo.

---o---

Y yo allí. Mirándolos mirarse, descaradamente. Sintiendo que los amaba en su amor. Porque en ese momento, yo me infiltré por accidente en su espacio tiempo, porque ellos, desconocidos para mí, como dos amantes, se olvidaron de todo y de todos y el tiempo se les detuvo, y yo, sin pretenderlo, quedé atrapado con ellos en su dimensión de amor sólido y puro. Cómo salí de esa dimensión no lo sé, tal vez salí con ellos, tal vez antes. Yo sé lo que es estar allí... como ellos... Lo cierto es que cuando me fuí del café, caí en cuenta. Bonita forma de celebrar un aniversario de ausencia, pensé.

jueves, 21 de abril de 2011

Se fue con adela.

-Soluciones. Busco a Soluciones.

Problemas tenía la tendencia a molestarse más de la cuenta. Su única forma de estar tranquilo era tener a su lado a Soluciones; aún cuando fuera a lo lejos, el tenerla a la vista era suficiente.

-Se ha dio de vacaciones –dijo Sarcasmo. ¡Se ha ido de vacaciones!

Problemas no dudó un instante y llamó a su amigo Preocupaciones.

-¡Oh!, pensaba en vos.

-Amigo, malas noticias –replicó seriamente Problemas. Soluciones se ha ido de vacaciones. La muy ingrata.

-¡Oh no!... –gimió entre sollozos Preocupaciones.

Preocupaciones también era candidato a ser golpeado. Haciendo honor a su nombre, Soluciones encontró que para quitárselo de encima vendría bien un golpe directo en la nariz. Y así fue. Preocupaciones solo atinó a preguntarse ¿Me iré a morir?

Pero eso fue algo efímero, a los tres días siguió merodeando la casa de Soluciones, esta vez con un pastor alemán que adquirió el día anterior en la tienda de doña Facilidad.

-Se ha ido. ¡La muy puta se ha ido! –gritó Problemas. Seguro que fue el maldito de Confianza el que le metió ideas. (Al otro lado se escuchaba el llanto desconsolado de Preocupaciones) Pero no te asustes amigo íntimo. Iremos con doña Soledad, seguro que tendrá tiempo para nosotros.

Esa tarde, entre un mar de dudas, tomaron café en Placer`s, esquina diagonal a la casa de Pecados. Esperaron a que cayera la noche y se marcharon a donde doña Soledad.

Soluciones, por Nostalgia, volvía dos semanas después y se enteró de que Problemas y Preocupaciones hacía tiempo que buscaban a doña Soledad.