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lunes, 2 de marzo de 2015

Fuerza G.

Como dos fuerzas opuestas que actúan sobre mí a velocidades diferentes. Y la duda de una aceleración que no sé si debo generar, dejar fluir o simplemente si existe.

Este patético intento de metáfora física sirve para dibujar la más básica de las condiciones humanas con la que lidio cada día: mantener la cabeza fría y la plena conciencia de que todo cuanto me rodea no es más que polvo de estrellas que estallaron hace tiempo incomprensible atrás, que esencialmente mi vida y la de cada uno de los seres que amo o aborrezco no significa absolutamente, ínfimamente, nada en la inmensidad de todo cuanto es; y al mismo tiempo buscar la trascendencia propia, vencer a la muerte a través de la realización, o en otras palabras ser y hacer algo significativo a pesar de (o quizás por) mi condición de mortal insignificante.

Así las cosas no es extraño que ésta situación de vida, o más bien la claridad sobre ella, me provoque unas muy concretas ganas de fumar cada noche.

De momento sólo me queda llamarme la atención una vez más. Pero en esta ocasión debo también abofetearme, parear la cachetada de lucidez de ayer. Aquí no hay futuro, y estoy a mucha distancia de él.

No hay tiempo (ni fuerza) que perder.

jueves, 21 de abril de 2011

Se fue con adela.

-Soluciones. Busco a Soluciones.

Problemas tenía la tendencia a molestarse más de la cuenta. Su única forma de estar tranquilo era tener a su lado a Soluciones; aún cuando fuera a lo lejos, el tenerla a la vista era suficiente.

-Se ha dio de vacaciones –dijo Sarcasmo. ¡Se ha ido de vacaciones!

Problemas no dudó un instante y llamó a su amigo Preocupaciones.

-¡Oh!, pensaba en vos.

-Amigo, malas noticias –replicó seriamente Problemas. Soluciones se ha ido de vacaciones. La muy ingrata.

-¡Oh no!... –gimió entre sollozos Preocupaciones.

Preocupaciones también era candidato a ser golpeado. Haciendo honor a su nombre, Soluciones encontró que para quitárselo de encima vendría bien un golpe directo en la nariz. Y así fue. Preocupaciones solo atinó a preguntarse ¿Me iré a morir?

Pero eso fue algo efímero, a los tres días siguió merodeando la casa de Soluciones, esta vez con un pastor alemán que adquirió el día anterior en la tienda de doña Facilidad.

-Se ha ido. ¡La muy puta se ha ido! –gritó Problemas. Seguro que fue el maldito de Confianza el que le metió ideas. (Al otro lado se escuchaba el llanto desconsolado de Preocupaciones) Pero no te asustes amigo íntimo. Iremos con doña Soledad, seguro que tendrá tiempo para nosotros.

Esa tarde, entre un mar de dudas, tomaron café en Placer`s, esquina diagonal a la casa de Pecados. Esperaron a que cayera la noche y se marcharon a donde doña Soledad.

Soluciones, por Nostalgia, volvía dos semanas después y se enteró de que Problemas y Preocupaciones hacía tiempo que buscaban a doña Soledad.