La verdad irremediable es que todavía me duele. Que es probable que me duela ahora más que hace unos meses. Que basta la imprevista aparición en el dial de una canción que alguna vez me compartiste por el chat, cuando aún todo era nuevo y emocionante, para que el pecho me arda en flamas adolescentes. Que la boca del estómago se me vacía de golpe y la humedad me lubrica la parte baja de los ojos.
Que la rabia de tus respuestas en forma de monosílabos se me pega en la garganta.
Pienso y no pienso. Siento, eso es lo que más hago, aunque no quiera. Que tengo momentos en que la coraza, esa que me quité cuando entré en tu portal, se me vuelve aire y la decepción se me instala en los huesos como el frío de los inviernos que me falta por vivir.
Que me gustaría gritarme las cosas que callaste y seguís sin decirme. Las mismas que sigo desconociendo, las que pudiste haber dicho en tiempo oportuno, pero que ahora no sirven de nada. Que me gustaría decirte cuánto lamento lo que considero una derrota cobarde de tu parte, una huida no asumida como tal.
Y con todo, te amo tanto que sos la única persona con la que me he ahorrado el orgullo. Me satisface imaginarte feliz. Me enorgullece que te colmés de los éxitos que anhelas.
Me gustaría creer que en unos días llegará esa mañana en la que me de cuenta que por fin me siento bien, pero me jode la certeza de saber que faltan varias lunas para que eso ocurra. Te extraño más que ayer y un poco menos que mañana.
Sigo en mi intento de ser la mejor persona que era cuando me recostaba en tu regazo. A veces los días son pálidos y extraños. Y aunque sé para dónde voy y lo que tengo que hacer, y camino con seguridad, siguen habiendo ratos en que me gustaría tanto tomarte de la mano y patear bobamente la basura del camino.
"Me arruinaste un poco". Sabés lo que quiero decir.
Las nubes vienen y se van y vuelven a venir. Somos una nube negra, somos lo que hacemos y lo que arrastramos. Ahora que todo está dicho, ahora que no quedan islas ni mares, ahora que estamos solos. Un lugar donde aparcar nuestras ideas bajo este cielo oscuro es necesario.
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domingo, 11 de octubre de 2015
miércoles, 15 de julio de 2015
Nombre.
Hablar de su nombre significa,
descoserme los labios,
empalar mi ego,
desnudar mi fracaso,
dividir entre cero mi futuro;
llamarla en otro rostro
y que su recuerdo,
no pueda evocar
cicatrices antiguas,
ni contusiones recientes.
Cuánto peso
soportaba mi pecho bajo esa sola palabra.
Tomado, y levemente modificado a gusto, de Un Nombre del amigo Manuel Luna. Gracias por el permiso sin perdón.
descoserme los labios,
empalar mi ego,
desnudar mi fracaso,
dividir entre cero mi futuro;
llamarla en otro rostro
y que su recuerdo,
no pueda evocar
cicatrices antiguas,
ni contusiones recientes.
Cuánto peso
soportaba mi pecho bajo esa sola palabra.
Tomado, y levemente modificado a gusto, de Un Nombre del amigo Manuel Luna. Gracias por el permiso sin perdón.
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miércoles, 17 de julio de 2013
Adiós querido Cuco.
"Aquello que en la vida nos causa pena, al verlo representado nos da placer" dice Berta Hiriart.
En otro aspecto, el gran tema secundario que subyace a la puesta es el amor que se ha desarrollado a las mascotas. Perros, gatos y otros animales domésticos (gallinas, ¿por qué no?) se han convertido en seres importantes de las familias a los cuales también se les otorga derechos.
Por eso el cine y el teatro, y el arte en general, habla (y nos seguirá hablando hasta el fin de nuestros días) del amor y las relaciones humanas, en primer término, y de los sueños, las esperanzas y las frustraciones. En resumen, hablamos de la vida que es todo lo que tenemos y, por consiguiente, de la muerte que es el destino inevitable de todos los seres que venimos a este mundo. Es, por mucho, la única certeza de estar vivos. Linda ironía se le ocurrió a la vida.
A propósito, me recuerdo que Fernando Contreras lo dice hermosamente en su libro Cierto Azul: "El Futuro es el nombre que inventamos para sostener esta incertidumbre de estar vivos." En todo caso, esto será tema de otra entrada.
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| Afiche de la 1ᵅ temporada de Adiós querido Cuco, Costa Rica. |
Adiós querido Cuco es la obra infantil con la que su autora, Berta Hiriart, obtiene el Premio Nacional de Teatro para Niños en 2004 en México. No es para menos que haya obtenido este reconocimiento. El texto nos cuenta una historia conmovedora, "feliz y triste a un tiempo" (según uno de los pajarracos actores), la historia de Pola, una niña de 7 años que deberá enfrentarse a la muerte de Cuco, el amado perro de su abuela Titina. Pola tendrá que aprender a enfrentar su proceso de duelo, ese inevitable sufrimiento que atravesamos todos cuando perdemos un ser querido, atravesando diferentes etapas que le presentan retos diferentes: la negación, el pasmo, la rabia, la angustia, la tristeza, la culpa y por último la aceptación.
El texto está estupendamente estructurado. El hilo de la narración está a cargo de tres pajarracos locos, son éstos quienes se transforman en los personajes de Cuco, Titina y Pola y nos representan la historia. Las transiciones temporales son adecuadas y el texto presenta rompimientos bastante jocosos a cargo de los pajarracos, un humor que trasciende de lo "puramente" infantil sin duda. En general, la obra puede ser disfrutada por personas pequeñas y adultas por igual, al final el proceso de duelo lo enfrentamos a cualquier edad.
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| Marcela Jarquín, Andrés Blumberg y Xinia Rojas. Fotografía: Alexander Photography |
La puesta es dirigida por Andy Gamboa, actor formado en el Taller Nacional de Teatro de Costa Rica quien posteriormente viajó a México para especializarse en dirección. “En Costa Rica, no estamos acostumbrados a llevar a los niños al teatro, debido a la falta de espacios dedicados a ellos. O bien, solo se presentan obras que no dejan en ellos un mensaje real, haciéndolos creer que todo en esta vida se arregla gracias a seres mágicos. El nuevo teatro infantil, busca además de entretener, dejar en sus jóvenes espectadores una enseñanza”, dice el director.
El montaje es ágil y atractivo. La estética escogida para los elementos escénicos es colorida y tienen ese efecto (para los grandes) de hacernos recordar cuando mirábamos con ojos de niño. Con todo, los recursos son pocos pero suficientes y bien utilizados. Las actrices y el actor lograron imprimirle un ritmo fluido a la puesta. Director y actores logran crear imágenes que permanecen con nosotros.
En otro aspecto, el gran tema secundario que subyace a la puesta es el amor que se ha desarrollado a las mascotas. Perros, gatos y otros animales domésticos (gallinas, ¿por qué no?) se han convertido en seres importantes de las familias a los cuales también se les otorga derechos.
Adiós querido Cuco finaliza su segunda temporada este fin de semana, con función el domingo a las 11:00am en el Teatro Impromptu Giratablas, en San Pedro, Costa Rica. Sinceramente, espero que el futuro le depare más temporadas a esta puesta.
La vida (y la muerte) me han hecho escribir estas líneas al tiempo que enfrento el fallecimiento de una gran persona. Porque a veces el problema no es la muerte en sí sino las circunstancias en las que se da. Pero bueno, eso es otro tema. Retomo la moraleja de la obra que nos viene a bien: todo lo que empieza acaba, pero también todo lo que acaba trae algo nuevo.
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lunes, 31 de octubre de 2011
Eclipse...
- "Adiós... Amor lejano. Amor frustrado. Amor dolido. Adiós". Eso fue lo último...
Silencio.
- Es curioso, ¿sabés?, nunca escribió nada tan maravilloso como la carta en la que se despedía de mí. Nunca nada tan preciso, tan certero, tan poético y tan hondo... profundamente... monumentalmente contundente. Hasta te parafraseó hombre, con una maestría, con una finura que no puedo describirte. Cada palabra en su lugar, cada coma, cada idea, cada imagen. ¿Que qué hice con la carta?. Pues hombre, qué iba a hacer... Hasta la había guardado, no sé ni para qué... La reencontré una mañana de éstas... ya ni me acordaba. ¿Cómo duelen los momentos que nunca te dejan de ser ajenos, verdad amigo?.
Silencio.
- Duelen... al final las hojas se las lleva el tiempo, ¿verdad?. Supongo que de verdad sus letras no tenían orgullo... Me hubiera gustado enseñarte la carta. Quien quita y hasta hubieras hecho algo con ella... Ja ja, mejor que no te la enseñé.
Silencio.
- Me decía que qué hacía con la enamorada de cinco años atrás que andaba perdida dentro de ella. Pucha... Qué pregunta. Si hubiera podido decirle... Y maldijo muchas cosas. Yo sé que lo hizo con rabia y con amor a la vez... Con resentimiento y desahogo... Hasta me la imagino. Y bueno, no creás, yo también he maldecido la razón y el corazón, pero hombre, sin eso ¿qué queda de la vida?, ¿qué nos queda a los mortales?.
Silencio. Joaquín escuchó a su amigo durante todo el rato. Lo miraba y lo comprendía. Se animó a hablar cuando entendió que los ojos del otro buscaban algo ausente en el mar.
- Pues no sé ni qué decirte hombre... Mirá cómo llueve. Es lindo, ¿siempre te gustó la lluvia verdad?
Silencio.
- Si... Las lluvias de abril son hermosas... Las de mayo tenían un encanto que nunca me gustó admitir... La verdad, hermano, es que ya no se si abril siga siendo el mes más hermoso del año.
Y debajo de la lluvia en una banca frente al mar, los amigos volvieron a guardar silencio.
viernes, 6 de mayo de 2011
El primero de los primeros.
Con el primero, en cualquier circunstancia, nunca uno se queda satisfecho. Se aspira a aprender mucho, a mejorar, a corregir los errores, a no cometer las mismas torpezas; se promete que la próxima vez se habrá de reventarse el culo, el alma y los pulmones para lograr lo que se quiere realmente.
Pero también, el primero, será siempre el primero. Y te acompañará como una sombra o como una puerta, todo depende de tu capacidad para despreciarse, o bien para sentirse satisfecho con haber hecho lo que se sentía lo correcto.
Por lo demás, una de las cosas más importantes, es haberse rodeado de buena gente que te apoyó, de gente que tiene una buena estrella.
Pero también, el primero, será siempre el primero. Y te acompañará como una sombra o como una puerta, todo depende de tu capacidad para despreciarse, o bien para sentirse satisfecho con haber hecho lo que se sentía lo correcto.
Por lo demás, una de las cosas más importantes, es haberse rodeado de buena gente que te apoyó, de gente que tiene una buena estrella.
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